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Auschwitz-TV, o si “Jirafa rey y la Pili” hubiese conocido a Joseph Goebbels.

Hello, hello again, que cantaban The cars. Después del traumático paso de los pintores por casa y el demencial furor de reorganización que les sucede, vuelvo para hablaros de:  Ácido sulfúrico de Amélie Nothomb. Gracias Factor X, entre el olor a pintura y la limpieza / zafarrancho no sabía por dónde tirar.

 

Antes de nada y por si sirve de ayuda la autora es una de los nuestros”, nacida en Bélgica hace 51 años y con una trayectoria vital bastante peculiar. “Acido sulfúrico” es un libro corto, de menos de 200 páginas que publico con 40 años y que llega tras no pocos trabajos publicados en novela y teatro.

 

Vamos con el libro. Vaya por delante que en mi modesta opinión no es una obra redonda. Los personajes se dividen en los buenos y los malos, el final es un poco simplón por no decir “ñoño”. Pero tiene mucha fuerza al describir una la brutalidad cotidiana, esa que nadie ve salvo la 2 y los documentales  de National Geographic y alguna serie, ¿verdad?

 

La novela nos cuenta las peripecias de los concursantes del último reality de TV “Concentración”, en el cual los participantes son atrapados al azar en redadas entre la población parisina y llevados en vagones de ganado al plató. En el cual son obligados a trabajar, viven en situaciones límite, mal nutrición e incluso enfermedad – insertar programa-, sometidos a todo tipo de vejaciones e insultos – insertar programa– y cada día dos de ellos son elegidos para ser ejecutados – no insertar programa aun-. La dinámica básica del “programa” la conocemos todos: reclusos deshumanizados que no atienden por su nombre si no por su número, vigilantes con derecho absoluto sobre los otros prisioneros/concursantes (ellos mismos, los kapoos también son prisioneros/concursantes) y luego los organizadores vosotros imaginaréis de quien se trata.

 

El libro nos cuenta el devenir del concurso y la evolución de la relación entre una reclusa/concursante CKZ114/Pannonique, encarnación de todo lo bueno, integro y decente que tiene el ser humano (la autora nos la retrata como una Inmaculada de Murillo 4.0) y de la kapo  Zdena, la zafiedad, la brutalidad, la ruindad humana, la necesidad de autoafirmarse ante la masa /paradigma del chonismo de polígono).

 

Para mi gusto las tres primeras partes del libro, está dividido en cinco. Son profundas, casi filosóficas por no decir religiosas. En cualquier caso muy intimas. Ante las situaciones extremas que vive en el “concurso” Pannonique va adoptando diversas actitudes que pasan por el más absoluto silencio, la manipulación de los sentimientos de Zdena es su propio beneficio y el del grupo y llega incluso a plantearse suplantar a Dios en un lugar que parece tener olvidado.

 

Este tema me llamó poderosamente la atención porque me vino inmediatamente a la cabeza la famosa cita “Existe Auschwitz, por lo tanto no puede existir Dios” Primo Levi –prisionero durante un año en uno de los KZ del complejo Auschwitz-Birkenau-. Durante varias páginas CKZ114/Pannonique/Northomb reflexiona sobre la condición humana, Dios (en abstracto, sin beaterías), la resistencia ante la adversidad. Y por último nos deja una frase que es un monumento a la integridad del ser humano “Si hablas morirás, si no hablas morirás, así que habla y muere”.

 

Ya hemos hablado de los de dentro pero nos falta hablar de los de fuera. La organización, los ejecutivos de la cadena nos salen muy bien parados obsesionados por los ratios de audiencia y el impacto social de su criatura televisiva –como canta José María Granados “si sube la audiencia se baja el listón, ganamos publicidad”, del tema basura en el corazón del CD Suena así-. Un personaje, quizá el principal. La audiencia de “Concentración” o sea nosotros. La reacción de una sociedad occidental y avanzada ante la deshumanización que va desde el rechazo de boquilla en el trabajo o el bar de la esquina. La critica tibia de los medios de comunicación para limpiar su conciencia y la de la sociedad. La autora nos muestra el fariseísmo de todos nosotros: el programa es una aberración pero los ratios de espectadores crece hasta el 100%. “Es una burrada pero la ejecución de hoy no me la pierdo…”

 

Por ir acabando os dejo unas preguntas en el aire:

 

¿Vox populi vox Dei?

¿Es nuestra sociedad una sociedad éticamente sana?

¿Las cadenas de televisión crean morbo o simplemente satisfacen el que buscamos nosotros?

¿Realmente filtramos lo que vemos por la tele?

 

 

Creo que he resuelto la duda que plantea el titulo del post. Si “Jirafa rey y la Pili” hubiese conocido a Joseph Goebbels: Heinrich Himmler, nos habría puesto a todos a comer donut…

 

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