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Bernie Gunther se queda huérfano y… nosotros también.

 

El sábado pasado 23 de Marzo falleció a los 62 años el escritor británico Philip Kerr cuando preparaba la siguiente entrega, decimocuarta, si no me equivoco del su más famoso personaje, el policía berlinés Bernie Gunther. Curiosamente el día anterior charlando  con un amigo, mientras tomábamos una cerveza hablamos de autor escocés y su “hijo” prusiano.

 

Mi primer contacto con Kerr fue: “Mercado de Invierno“ de 2014 –RBA Serie Negra– , una novela negra y en el entorno futbolero, casi perfecto para mí pensé. No sé si porque me creé yo solo demasiadas expectativas o porque Scott Manson, su protagonista, no terminaba de caerme bien, pero el libro me supo a poco. Sin embargo, algo tenía ese libro que me dejó con ganas de leer algo más del autor escocés.

 

Empecé a indagar sobre Kerr y me compré “Violetas de marzo” de 1989 –RBA Serie Negra – y allí me topé con el detective privado purgado de la Kripo Bernhard Gunther “Bernie” para sus amigos y… para los que no los son. Lo primero que me sorprendió fue que Kerr escribiese novela negra situándola en la época más oscura del siglo pasado: la Alemania nacionalsocialista y su barbarie. Es como si nos quisiera mostrarnos que la oscuridad de cada individuo no tiene nada que envidiar a la de la sociedad maligna en la que vive. Hay personas que están dispuestas a bajar un escalón hacia el infierno al mismo tiempo, si no antes que el sistema en el que se viven.

 

Pero vayamos con Herr Gunther. Se nos presenta como investigador privado. Fuera de la Policia berlinesa por voluntad propia, sale hastiado y seguramente cinco minutos antes de que le expulsen. Es un “poli” brillante y con una carrera éxitosa. Ingresó en e1922 y atrapó al asesino en serie Gormann en el 28. Pero el año 33con 37 años decide pasar página por la insoportable presión de los nuevos amos de Alemania. El autor nos presenta a Bernie como un Sam Spade o un Philip Marlowe, pero que bebe Schnapps en lugar de burbon, Pero igual de cínico, mujeriego y competente en su trabajo. Un tipo duro que a sus años cree que ha visto más de lo que se puede llegar a ver y sin embargo se equivoca. Solo tiene “primero de horror” aprobado y aun le queda bajar al autentico infierno.

 

Con 40, en 1938, vuelva a la policía por “sugerencia” de su amigo Arthur Nebe, pero ya no es un “poli” al uso. Ahora es miembro de las SS, aunque nunca ha sido simpatizante ni mucho menos miembro del partido nazi, En esa etapa Himmler fusiona todas las fuerzas de seguridad del TTT Reich en el RSHA. Es aquí cuando Gunther conocerá los horrores del frente del este, los fusilamientos masivos de judíos en Ucrania por los Einsatzgruppen, la matanza de polacos en Katyn por parte del NKVD y finalmente caerá prisionero del ejército soviético. Pese a todo el berlinés nunca abandonará ni su cinismo ni su caustica socarronería, tan típicas de la capital, llegando a llamar por sus motes a los capitostes del nacionalsocialismo, así Hermann Göring será “Hermann el gordo” o el Dr. Goebbels alias “Joey el cojo”.

 

Philip Kerr en la serie de Bernie Gunther nos hace una semblanza de las décadas centrales del S XXm Nos muestra la decadencia de la Republica de Weimar, la devastación de Europa, el holocausto, la fuga masiva de criminales nazis a la filo nazi Argentina de Perón y los primeros atisbos de lo que será la guerra fría. Nuestro detective se moverá por todo el mundo de Berlín a Buenos Aires, de La Habana a la Viena de las chocolateras, de Praga a la Riviera francesa. Conoce el lujo del Hotel Adlon en su ciudad natal y la prisión de Landsberg, la dureza de un campo de “reeducación” soviético y la vida despreocupada de La Habana de Batista. Igualmente el autor nos presenta a personajes muy importantes de la época que nos retrata. Así por los libros desfilan desde execrables criminales de guerra como Heydrich o Nebe, a espías como Allen Duulles, políticos como el matrimonio Perón o al futuro director de la Stasi Erich Mielke.

 

En definitiva nos hemos quedado sin un autor que entremezcla perfectamente la ficción con la historia, que supo homenajear a los grandes del género –la Viena de Kerr es como la del Tercer hombre de Graham Grene y Gunther  podría ser una criatua de Hammet o Chandler, pero en un mundo más inhumano, más sucio e infernal. Es un superviviente en una época en la que muchos no lo lograron, y a su manera aplicó la máxima orwelliana «Lo importante no es mantenerse vivo sino mantenerse humano».

 

 

Mister Kerr, Herr Gunther: nos veremos en la barra del Adlon.

 

2 Comments

  1. Elena Ramos Elena Ramos 2 abril, 2018

    Mola Quicón
    Creo q consegui ver el blog al completo.
    Éxito hermano.

  2. Azucena Pedraz Azucena Pedraz 9 abril, 2018

    Gracias, Enrique.
    No conocía a este autor. Leí tu entrada de blog, que colgó tu hermana en FB y al día siguiente me pasé por La Casa del Libro. Sólo tenían «El otro lado del silencio». Voy por la mitad y me está gustando mucho.
    Me encontré revisando la ubicación de Königsberg en wikipedia primero y luego en un atlas histórico que tengo. Ahora creo que me gustaría recorrer el pasillo prusiano para ir desde Berlín a Kaliningrado en coche, aunque estoy segura que no encontraría ningún vestigio del paisaje de Gunther.
    Por otro lado, creo que este es uno de esos autores que utilizan la novela negra para dar rienda suelta a su pasión por la Historia, como hacen Fred Vargas o Ian Manook. Sin duda, una forma interesante de viajar a lugares y tiempos no tan lejanos desde el sillón.
    Un saludo.

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