Press "Enter" to skip to content

Cicatrices de una amarga victoria.

Hola, después de algunos libros bastante “densos” ya iba siendo hora de leer algo más suave. Así que esta semana me he pasado a la novela policíaca, uno de mis géneros preferidos. En concreto me he decidido por: Nunca fuimos héroes de Fernando Benzo, que se publicó a principios de este Annus horribilis.

Gabo es un comisario de policía retirado, pero él nunca fue un poli al uso. Durante su carrera jamás disparó su arma, empleó la violencia ni se dedicó a otra tarea que no fuera perseguir etarras, durante años detuvo a muchos. Pero se le escurrió su fijación: Harri. Una noche y tras una pelea de bar es conducido a dependencias policiales, allí recibe una visita inesperada. Se trata del Comisario General de información, Sixto Aldama, un antiguo compañero desde los tiempos de Academia, que le informa Harri ha vuelo a Madrid proveniente de Colombia. Así inicia Fernando Bezo esta apasionante novela de acción en la que no falta ningún ingrediente del género.

Lo primero que me gustaría señalar es que esta novela es una ficción con el terrorismo de ETA de fondo, aunque hay algunos hechos que son reales. Algunas de las situaciones que nos cuenta son verídicas y fueron recogidas por el autor en un ensayo que lleva veinte años en un cajón -de momento no se ha publicado para asegurar el anonimato de las fuentes-. Otra consideración, personal claro está, es que pese a lo que diga la editorial no tiene mucho que ver con Patria de Fernando Aramburu. Es un buen y legítimo reclamo comercial, pero nada más. Ambos libros abordan situaciones completamente diferentes, en la obra de Aramburu el terrorismo etarra es el tema central, en la novela de Benzo es uno de sus temas, como también lo son el narcotráfico, el amor o la lealtad…

Nunca fuimos héroes paradójicamente habla, entre otras cosas, de héroes. Algunos que acaban bien como Sixto Aldama quien hará carrera en la Policial  o el Dandy que tras retirarse trabaja en el mundo privado. Otros mal como el mejor jefe que nunca tuvo Gabo, Toni Pazos, derrotados por el alcohol. Más de uno se “torcieron” como Javi que tomará parte en la guerra sucia, abocándoles a la denigración como policías y como seres humanos. Algunos como Marina entregaron hasta su futuro a su tarea y después de infiltrarse, ella con solo veintitrés años, en la banda terrorista, se verán obligados a dejar todo atrás para seguir con vida. Por último habrá decenas de agentes  como Cata, a los que arrebataron la vida los asesinos.

Los personajes principales son Gabo y Harri, como dice el autor uno de los buenos y otro de los malos. Y es que Fernando Benzo creo que ha arriesgado en estos tiempos de tibiezas. Se posiciona muy claramente, por supuesto que hay buenos y malos, porque en la vida también los hay.  Eso no quiere decir que los buenos sean perfectos, cometen errores, se saltan la ley y también tienen debilidades. Me ha gustado como trata la relación de fingida amistad que ambos se ven obligados a llevar. Es muy literaria, es la clásica entre perseguidor y perseguido, pero muy bien narrada. En ella no deja de haber una cierta fascinación, eso sí, exenta de sentimentalismos o Síndromes Estocolmo. Gabo tiene más que claro quién es Harri, que ha hecho y lo que pretende  hacer. Después de tres décadas tras él, no va a olvidarlo porque hayan jugado juntos al billar o escuchado su voz. Ese tipo le ha dejado demasiadas cicatrices en su vida y en su alma, que el tiempo va curando pero que dejan huella.

Como he comentado esta es una ficción policiaca que no solo se nutre de los recuerdos de Gabo en la época más dura de ETA. El mundo del narcotráfico a gran escala aparece continuamente, las relaciones de los traficantes con la guerrilla colombiana, si es que no son lo mismo también aparecen. A través de la inspectora Estela Domínguez, una “poli” de estupefacientes el autor muestra tanto al lector como a Gabo una delincuencia distinta de aquella a la que se enfrentó durante su etapa en activo pero igual o más despiadada. La novela también nos habla de terrorismo islámico y de una especie de multinacional de la muerte conformada por lo peor de lo peor de este mundo.

Por último me gustaría destacar la historia de amor entre Dolores y Gabo. No es una de esas que el autor haya incluido para atenuar la mucha acción del libro, ni el tópico  con olor a naftalina reposo del guerrero, ni tampoco se incluye para vender unos cuantos ejemplares más. Es un relación adulta, un tanto extraña como parece lógico entre una mujer y un hombre a los que la vida ha dado muchos golpes, que han sabido superar. Es de esas que van surgiendo poco a poco, sin que apenas ellos se den cuenta. Un amor que va creciendo lenta, cadenciosamente, sin las urgencias de la juventud. Cada uno va mostrando su pasado al otro, hasta que se dan cuenta de que quizá tengan  un futuro común por delante. ¿Podrá ir al fin Gabo a San Sebastián, una ciudad que siempre ha asociado a despedidas a iniciar un nuevo camino?

Este es un muy buen libro, entretenidísimo y muy ágil. Con una trama muy bien hilada por Fernando Benzo y personajes muy atractivos, me quedo con Toni Pazos y Dolores, dos secundarios de lujo. Os recomiendo que deis una oportunidad a Nunca fuimos héroes, seguro que os gusta, a mí mucho.

Be First to Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *