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Con sabor añejo.

Antes de empezar me gustaría desearos que hayáis pasado unas buena Navidad, que el año nuevo os sea propicio y que los Reyes Magos os traigan muchas cosas y… algún que otro libro. Dicho esto, entremos en materia. Esta semana me gustaría compartir con vosotros una novela histórica titulada: La mujer del reloj. Es la primera obra publicada por Álvaro Arbina un joven, nació en 1990, arquitecto vitoriano que ha entrado con muy buen pié en el mundillo de las letras.

La obra empieza con el inicio de la ocupación de España por las tropas de Napoleón en febrero de 1808 y acaba en verano de 1813 con el infame Fernando VII instalado en el trono. De la mano de Julián de Aldecoa asistiremos a sucesos históricos que ocurren en esa época. Pero también le acompañaremos a este joven huérfano en su trayectoria vital plagada de aventuras, sobresaltos u sobre todo de sorpresas. Con este joven labrador sufriremos, lucharemos, amaremos, viajaremos, aprenderemos….

El libro a primera vista impone un poco, no en vano son casi 700 páginas, estructurado en cuatro partes: “Tierras del norte”, “Dos ciudades. Dos mundos”, “La isla de Cabrera” y “La Orden de los Dos Caminos” y con un breve epílogo. Pero en ningún momento se nos atraganta. El autor consigue mezclar muy bien los hechos históricos y los hechos que afectan personalmente al protagonista y lo hace de un modo en que cada partes se engarce con la que le sigue de una manera muy fluida y que es sencilla de seguir pese a las diversas tramas que aparecen en el libro.

Personalmente creo que los personajes podrían perfilarse un poco más, por decirlo de algún modo varios se ven arrastrados por la historia, y no olvidemos que es tamos leyendo una “opera prima”. Eso sí, el “malo” es malísimo, sin filtros -como se dice ahora- y a mí me gusta, es una especie de villano de “peli” de James Bond, y eso seamos sinceros fusta. También la historia de amor podría resolverse de un modo más romántico –por así decirlo, aunque el autor la “defiende”-.El tema de la sociedad secreta podría haberse cerrado de una manera más redonda, pero tal vez eso nos llevase a un libro menos ágil, así que bien está lo que bien acaba.

A pesar de estos mínimos peros, no me cansaré de recordar que es el debut de Álvaro. Un autor que a ratos, mejor dicho a párrafos, a mí me han recordado a los grandes·” novelones” de los Dumas o a los ya casi desconocidos”Episodios nacionales”. Aunque eso son palabra MAYORES –con mayúsculas- y es que Don Benito es un escritor de primerísima fila y merece ser recuperado .Pero a mí por los sucesos que trata o por sensaciones personales, hay momentos que Julián me recuerda a Gabriel Araceli.

Así que os recomiendo leer esta novela. Una novela histórica de manual, a la antigua usanza. Con algunos guiños a la gran literatura. Con mucho y buen trabajo de un autor joven que como se dice en el baloncesto “tiene muy buenos fundamentos” y lo que es más importante muestra mucha capacidad de mejora en este tipo de literatura.

Álvaro, bienvenido ¿para cuándo la próxima?

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