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“Defenderemos nuestra isla, cualquiera que sea el coste”*

Otra semana y. otro libro que compartir con  todos, que entre placajes y ensayos siempre se saca un ratito de lectura. Como habréis observado, la novela histórica es uno de los géneros literarios que más frecuento. Uno de los autores a los que sigo con devoción es Emilio Lara De él ya os he hablado, en concreto de La cofradía de la Armada invencible. Aprovecho para recomendaros encarecidamente El relojero de la Puerta del Sol, me parece que es de lo mejor, en ficción histórica  que se ha escrito en España en los últimos años. Como veis Lara juega en casa, con el público a favor. Ahora charlemos sobre la última novela publicada por el escritor jienense: Centinela de los sueños.

Unos meses antes de que empezase la II Guerra Mundial los ingleses ya habían sufrido muchas bajas. Infinidad de mascotas estaban siendo sacrificadas por sus dueños, alentadas por una campaña del Gobierno, que apelando al cariño de los amos a su animales domésticos, les instaba a que los “durmieran”, para evitarles los sufrimientos que pudiesen causarles los bombardeos o la invasión. Esto es lo que le sucede a Duncan, un Fox Terrier que gracias a la tenacidad de su joven dueño: Jimmy salvará su vida. Así arranca una narración que está llena de historias y de Historia.

Antes de empezar he de confesaros que nunca tuve en gran estima a los Fox Terrier. Supongo que será por el cursi de  Milú y el repipi de Tintín, lo siento pero me superan. Afortunadamente, Jimmy no usa bombachos y Duncan no es insoportable. Así que gracias a Emilio Lara, veo con mejores ojos a los esta raza canina.

Duncan es en mi opinión el personaje más importante de la novela. Ese pequeño perro encarna la capacidad de lucha, de unirse frente a la adversidad. Esa misma que demostraron aquellos londinenses. El libro no solo es la vida de un perro en guerra, si no la de todo un país, que no se resigna. De personas normales como Jimmy y  su padre, Scott o Maureen (por la O´Hara, claro está), la periodista que irrumpe en sus vidas marcadas por la pérdida. Como es lógico en una novela que se “apellida” histórica, aparecen personajes de los que salen en los libros de texto: Jorge VI, Churchill, De Gaulle !hasta Serrano Suñer! Pero los verdaderamente importantes son los civiles, los soldados, los ciudadanos del común que se preparan para afrontar “Las horas más oscuras”. Eso es lo que me ha conmovido de Centinela de los sueños, cómo un adolescente lector de Julio Verne, un ingeniero viudo o una periodista cansada de escribir los ecos de sociedad -Jimmy, Scott, Maureen- sometidos a situaciones extremas responden de un modo extraordinario. Esto a un tipo cínico, que tiene un concepto fácilmente mejorable del los humanos, el que suscribe, le hace recuperar la fe en sus semejantes e incluso en sí mismo. Pero, no vayáis a cree que Lara nos traslada a un mundo idílico o ñoño, porque el libro está lleno de gentuza, ya sea de ficción como Mr. Corbyn, el despreciable jefe de Maureen en el periódico o los muy “reales” Eduardo VIII y Wallis Simpso, ¡vaya dos!

Algo que me ha parecido francamente interesante en este libro, es que según iba avanzando en la lectura, el contexto histórico en el que se desarrolla se  perdía mi interés en él. Pero no porque la mayor parte de los hechos que recoge Emilio Lara sean sobradamente conocidos. El buen hacer del autor consigue que al lector que conoce el tema no le despiste y al que aborde la época con menos conocimientos le sorprenda. A mi particularmente este libro más que hacerme reflexionar sobre valores como el amor, la amistad, la pérdida o la valentía, pero también sobre el miedo, la mezquindad o la traición. Lara ha conseguido que los sentimientos de personas que pudieron existir haga casi ochenta años y los que vivimos hoy en unas circunstancias extraordinarias sintamos prácticamente lo mismo. Y eso no es tarea fácil.

Resumiendo, que es gerundio me ha parecido un libro con muchas lecturas, casi a medida de cada lector. En cualquier caso bien escrito,  muy ameno y que no solamente nos divierte. Unos euros bien gastados.

P.S. Ahí van un par de “extras”: para los que os guste el cine clásico encontraréis infinitas referencias a películas, actores y actrices. Y otro extra, en la nota del  final de la obra el autor hace referencia a We’ll Meet Again de Vera Lynn, una canción que unió a los británicos que sufrieron la guerra. Por mi parte añado Ace high de Iron Maiden, que no es de mi negociado, pero parece compuesta para acompañar a nuestro libro. Si pincháis en los enlaces las podéis escuchar.

*Winston Churchill –Discurso en la Cámara de los Comunes el 4 de junio de 1940.

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