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El Honor de los desheredados.

Las novelas históricas parecen remitirnos a tiempos de armaduras o de barcos de madera, pero también pueden escribirse de hechos ocurridos hace mucho menos tiempo. De hecho algunos que andamos en la cincuentena incluso hayan conocido a algún abuelo tío abuelo que protagonizara la del libro de esta semana. Hoy me gustaría compartir con vosotros una obra de Lorenzo Silva:” El nombre de los nuestros publicada en 2001, la ora nos retrata la España y los españoles de 1921.Y si lo pensamos fríamente, menos de cien años es hace un rato.

Este libro nos marra las penalidades des los soldados Españoles en la Guerra del Rif,  que entre junio y julio de 1921 defendían las posiciones avanzadas ocupada por las tropas españolas en el “protectorado” de Marruecos esto desembocará en el llamado “Desastre de Annual”, que costará la vida a más de 10.000 de esos soldados de leva forzosa y a casi 4.000 hombres de las tropas indígenas aliadas. Además cayó el gobierno, Melilla fue sitiada y en menos de dos años se proclamará la Dictadura de Miguel Primo de Rivera.

Silva sitúa la historia en Sidi Dris, Talilit y Afrau, tres de las posiciones más o menos fortificadas y que están relativamente aisladas y que se verán continuamente hostigadas por las harkas rifeñas. También hay un cuarto escenario: el cañonero “Laya”, un buque de la Armada que da apoyo artillero y abastece a  las unidades del Ejército de Tierra. El autor documenta de un modo exhaustivo las acciones de combate tanto de la infantería como de la marina, pero lo hace de un modo ameno para el lector, incluyendo detalles de la vida cotidiana de los hombres. No es un libro de táctica militar si no una obra de ficción, Lorenzo Silva lo tiene muy claro.

Los personajes protagonistas son soldados de infantería. Andreu un catalán que milita en la CNT con experiencia probada en algaradas callejeras, si no en algo más serio. El madrileño Amador es u cabo que milita en UGT, antes de ir a combatir en África trabajaba en una compañía de seguros. Pero tranquilos, el autor, no nos da ningún mitin, en mi opinión usa la filiación política de los soldados para enfatizar la creciente politización de la población urbana de la época. Como contrapeso está el sargento Molina, un extremeño que se ganaba la vida como bracero y que ya cumple su quinto año en Marruecos después de haberse reenganchado. . A mí es el personaje que más me ha gustado, el que más matices presenta, un tipo recto y flemático, consciente de lo poco que vale la vida y lo poco que se valora en la península el sacrificio de estos soldados.

Dos personajes secundarios llaman la atención, el sargento Haddú, un policía indígena amigo de Molina, con quien ha compartido muchos tés y vientos de escaramuzas. Es un hombre de honor y el único de los personajes que podemos calificar como guerrero, El  otro es el joven Alférez Veiga, uno de los pocos oficiales a los que Silva dará la palabra y que le sirve como instrumento para narrarnos la participación de la Armada en la guerra y las muy diferentes condiciones de vida entre aquellos que combaten en tierra y los que lo hacen desde el mar.

El libro es muy entretenido, pero a la vez muy duro cuando narra las condiciones en las que tienen que combatir los soldados, sin apenas apoyo, sin respaldo de la sociedad. Unas tropas que pasan hambre, sed y calor en los blocaos. Hombres que mueren de modos atroces simplemente porque no han tenido unas pesetas para librarse de un guerra mal dirigida y peor planificada. Son un ejército de desheredados, carne de cañón. Pero la novela resalta la dignidad de esos hombres que luchan y mueren. Lejos de “cojonudismo” patrio, estos no son los héroes del sitio de Baler, si no los hijos de un desastre en el que ellos nada más y nada menos dieron la vida por un país al que importaron tampoco cuando estaban vivos como cuando murieron.


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