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Elemental, querido Christopher.

  • El libro de esta semana ya tiene unos añitos, se publicó en 2003. Actualmente se está representando su adaptación al teatro en no pocas ciudades, Mdrid incluido. Se trata d “El curioso incidente del perro a medianoche” de Mark Haddon. Esta novela corta nos cuenta la peripecias de Christopher, un chico de 15 años que vive en una pequeña ciudad británica, amante de las matemáticas apasionado lector de las novelas de Sherlock Holmes, odia el color amarillo y con una memoria prodigiosa. La historia comienza cuando Christopher encuentra el cuerpo atravesado por una horca de Wellington, no nos asustemos, es el caniche de la vecina.

Hablamos de una experiencia para el lector más que de un libro. Christopher, tiene un Trastorno Generalizado del Desarrollo TGD. El autor no nos define los síntomas, si no que vamos familiarizándonos con la enfermedad según vamos conociendo a nuestro joven protagonista, iremos viendo sus carencias y sus puntos fuertes. El libro está narrado en primera persona por el propio Christopher y mediante un libro que va escribiendo sobre la investigación que lleva a cabo sobre la muerte de Wellington.

Las pesquisas del joven “detective”, no solo llevaran a Christopher, quien “asesinó” al caniche, si no que descubrirá un mundo que le es desconocido, el de los adultos. Un mundo de mentiras, unas veces piadosas y otras no tanto. El chaval se embarcará en un viaje tanto personal como físico. Urdirá un plan para llegar a Londres, en una huida que hará que supere sus miedos y sus hándicaps. Será capaz de vencer su miedo, coger el tren, el metro y afronta infinidad de situaciones a las que jamás antes se ha enfrentado y que irá superando una tras otra hasta alcanzar su objetivo.

La obra nos muestra las vicisitudes que tienen que afrontar la familias en las que alguno de sus miembros padece esta enfermedad. La decisiones que se deben afrontar, de lo complicado que es toma decisiones y de lo complicado que es asumir los resultados de las mismas. ¿Es correcta la manera de actuar de Ed., el padre del chico?, ¿y la de los demás? ¿Hasta qué punto es lícito ocultar la realidad o los enfermos? No tengo ni idea, pero gracias a este libro me he plantado esas preguntas que nunca me había hecho.

Mark Haddon consigue acercarnos a un mundo desconocido, al menos para mí. Y lo hace de un modo natural, mejor dicho sin entrar en términos técnicos. No es un libro divulgativo, pero si cumple con una labor de dar visibilidad a un problema. Además lo hace con un cierto sentido del humor, sin dramatizar un tema que ya de por si es bastante complejo. Es un libro tierno, amable y pleno de detalles. Un libro sensible pero no sensiblero, muy enriquecedor para el lector profano, si se me permite una novela muy navideña, en el mejor sentido del término.

Ah se me olvidaba, para los enemigos de las matemáticas: hay un par de problemas que se nos hacen una poquita cuesta arriba, je, je.

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