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Malas tierras, malos aires.

Después de un libro tranquilo, amable protagonizado por personajes amigables, esta semana cambiamos de tercio. Me gustaría comentar con vosotros: La forastera de Olga Merino. Una autora a la que hasta ahora no había leído y que me ha llamado la atención.

Ángela “Angie” Maroto es una mujer de cincuenta y pico años que vive en un destartalado caserón de una pequeña aldea del sur de España. Allí junto a sus perros y a sus recuerdos tratará de encontrar la tranquilidad que jamás tuvo. Ángela rememora sus días de una infancia dura en un suburbio de Barcelona, el Londres de Margaret Thatcher en el que conoció el exceso, el amor y su pérdida. Por último, las raíces familiares en ese pueblucho de mala muerte ¿Será capaz de encontrar su lugar en un mundo en el que nunca se sintió realmente a gusto?

Lo primero que me gustaría resaltar de esta obra es el magnífico dominio que Olga Merino del léxico. Cada palabra que aparece en el texto es la adecuada, es la que la autora elige, ni puede ni debe ser otra. Pero si la riqueza del vocabulario es muy reseñable, no lo es menos la narración, muy cuidada, con la sencillez de lo auténtico y paradójicamente delicada en una novela que nos muestra una tierra agreste, poblada por personas duras y una historia que no es ni más ni menos que un drama.

El personaje sobre quien se apoya todo el libro es Angie, una mujer que ha vivido mucho más de lo que indican sus cincuenta años. Ella realmente ignora quién es, tanto personal como socialmente. Es una especie de persona eternamente desarraigada. Alguien a quien unas veces las circunstancias, otras a causa de laquellos que la rodean  y algunas  por sus propias decisiones le es imposible asentarse física y emocionalmente. Ángela es un personaje pleno de contradicciones, de dudas continuamente rodeada de fantasmas, unos que como Nígel la acompañan siempre otros como Emeteria habitaran en la ruinosa y humildísima casa de los Maroto. Junto al personaje omnipresente y poderosísimo que es Ángela, por la novela desfilan otros que contribuyen a hacer más real el universo de la aldea. Los hay atrabiliarias como Teodora, la sacristana, déspotas como las ”Jaldonas”, atormentadas como Don Julián, el patrón, un buen hombre, o contradictorias como Dionisio, el capataz de la finca de las Breñas, propiedad como casi todo en el pueblo de la familia Jaldón. También me ha llamado la atención Andrés, un cura cualquier cosa menos “canónico”. El capítulo titulado “el bar del Tomás, es un prodigio, en ocho páginas Olga en apenas unas lineas nos presenta a los parroquianos del “bar de los raros”: Rodales, Tomás, el Pellejero, Ibrahima, Vitaly, Damián el sepulturero., Magaña el del taller de chapa… Muy difícil decir e indicar más con menos, ¡fantástico apunte, si señora!

En mi opinión La forastera es una obra llena de referencias, me cabe la duda de si las que han inspirado a la autora han sido las que han venido a mi cabeza. Olga Merino hace un giño al western, en el bar del Tomás a veces ven alguna película del genero, menciona “Solo ante el peligro”, ¿acaso Angie es una reencarnación del Sherifff Will Kane que interpreto Gary Cooper en ese clásico dirigido por Zinnemann? Personalmente Ángela me recuerda al personaje de Dustin Hoffman en “Perros de paja”, creo que Angie es muy de Sam Peckinpah, alguien que tras contenerse hasta el límite explota. Y cuando esto ocurre es casi imposible reconducir la situación. Otra referencia, esta vez literaria que me ha parecido ver en esta novela es la de la Intemperie de Jesús Carrasco, lo digo no tanto por la historia como por donde se sitúa esta: una tierra hostil que durante siglos ha mandado mensajes muy claros a los humanos para que la abandonen y a lo que no parecen dispuestos, a pesar de que el hambre,  la pobreza, la violencia o el suicidio le acechen.

La forastera y Olga Merino han sido un descubrimiento inesperado y por poner una pega yo creo que el final no debería ser tan abierto, por lo demás y pese a lo áspero de la historia me ha gustado mucho, creo que es una autora para tener en el Radar.

P.S. Este libro tiene una “banda sonora”  muy buena Angie continuamente hace “citas” de canciones que van desde los Stones a Police, de los Kinks a los Clash o de los Beatles a los Who. ¿Bandas míticas o es que uno se va haciendo viejo?

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