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Mostrar poco y decir menos.

Hola a  todos, esta semana toca hablar de una de espías. No solo porque en el título aparezca esa palabra, si no porque la ha escrito Jorge Dezcallar, que fue el jefe de los espías españoles, por ser más rigurosos, ocupó el cargo de Director del CNI entre 2002 y 2004. Vamos pues con el Espía accidental. Veremos que nos cuenta y sobre todo: que es lo que no nos ha podido contar su autor.

¿Cómo llega  un chico “complicadito” a convertirse primero en traficante de hachís, después a alistarse en la Legión Extranjera francesa, para terminar como agente de CNI? Esta es la trayectoria de Asís, un joven descarriado, nacido en Siria mientras su padre: un diplomático poco ejemplar, está destinado en Damasco. Al cabo de varios años y muchos tumbos, Asís regresará a su ciudad natal.  En ella llevará a cabo una misión que puede ser letal para él y para quienes le acompañan.

Al leer Espía Accidental han venido a mi recuerdos de la infancia, en concreto me he acordado de la Señorita Pilar –en aquella época se llamaba así a las profesoras- Os preguntaréis quien era esa buena mujer, pues ni más ni menos que la profesora de Ritmo, pues estupendo ¿verdad?`. Como os habréis quedado como estabais os explicaré en qué consistía esa “asignatura”. Creo recordar que se daba con ocho o nueve años. Era una mezcla de cuentacuentos, música, teatro y mil cosas por el estilo, que se hacía en una sala enorme distinta del aula habitual. Pues en Ritmo, la ya famosa Señorita Pilar siempre nos decía una cosa que se me ha quedado grabada: “para contar una historia tenéis que tener muy claro las tres partes principales que son el planteamiento, el nudo y el desenlace. Luego podéis ir añadiendo mil cosas para adornarla”. ¿Que tiene que ver este desvarío con la novela?, pues mucho. Porque Espía Accidental es exactamente eso: planteamiento, el nudo y el desenlace. Algunos pensarán que es un libro con una estructura sencilla, pero yo diría que es de una construcción extremadamente simple, sobre todo teniendo en cuenta la trayectoria profesional del autor: Embajador de España en Marruecos, Estados Unidos y  ante la Santa Sede, etc.…

La excesiva sencillez de la narración se contagia a los personajes. En general todos son bastante transparentes. Los buenos, son buenos, los malos son malísimos y aunque el autor esboza algunos conflictos internos de algunos de ellos, por ejemplo lo intenta con Rachid o el padre Mateo, por mencionar sólo dos de los personajes que tienen un pasado que Dezcallar no explota para crear tramas paralelas o profundizar en el diseño de personajes. Por el contrario se centra en Yaakov, un militar joven que acaba de ser padre de su primer hijo, cuya motivación para luchar y sobrevivir es la de reunirse con él y con su esposa. No parece ni muy arriesgado ni muy original, ¿no?

Pero todo esto que puede parecer un lastre, resulta que no lo es tanto. Porque esa superficialidad, por llamarla de algún modo contribuye a que la novela sea muy clara y se lea con enorme rapidez. No son pocos los libros de este género, que por crear tramas secundarias o personajes complejísimos que consiguen que se pierda el eje narrativo y se vayan haciendo más y más espesas. No mencionaré ni autores ni obras pero seguro que a los aficionados a las novelas de espías se os vienen alguno que otro a la cabeza. Todo este “ruido” nos lo ahorramos al leer Espía Accidental, es un libro que entra en corto y por derecho, sin artificios ni distracciones. Así que dependiendo del tipo de lector que seamos, esto constituirá una virtud o un defecto.

El autor acierta plenamente al explicarnos que es la Guerra de Siria y quiénes son los actores. Dezcallar, de una forma sintética y breve, nos ayuda a comprender como comenzó siendo una guerra civil, hace más de una década. Como se ha convertido en un auténtico pandemonio, en el que de una forma explícita u oculta interviene o intervinieron infinidad de países y milicias armadas, además de todos los grupos terroristas habidos y por haber. También me ha interesado como refleja la vida en Beirut: una ciudad en la que todo lo relacionado con la guerra se puede comprar y vender, siempre que se pueda acordar un precio. Un lugar en el que no se pregunta ni ¿porqué? ni ¿para quién?, si no ¿Por cuánto?  No creo que lo sencillo sea sinónimo de falta de calidad, si no que, algunas veces viene mejor y otras peor.

Si queréis una novela de espías ágil, fresca y sin demasiadas complicaciones esta es una buena opción. Si por el contrario buscáis agentes secretos como George Smiley –bonito guiño del autor al usar el nombre del personaje de Le Carre como contraseña para una cita-, la cosa cambia. No os encontraréis con un libro como los escritos por la ex directora del MI6 británico Stella Rimington que muestra un poco más el interior de un Servicio de Inteligencia, quizá os interese más otros autores. Sinceramente pienso que Espía Accidental es una novela entretenida a secas, de las que se puede leer sin necesidad de poner los cinco sentidos. Como he comentado en alguna ocasión: es una buena compañía para los que viajamos en transporte público y esto no es hacerla de menos; ¿a ver quién es capaz de leer el Ulises de Joyce en el Metro?

P.S Os doy mi palabra que la Señorita Pilar y su clase de Ritmo son reales. Si vuelven a venir al caso no dudéis que volverán a aparecer por aquí.

¡¡¡SEÑOR PUTIN: YA ES SUFICIENTE!!!

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