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No sólo para melómanos.

Otra semana más, aunque con algo de retraso, vuelvo a daros la matraca con un libro. Se trata de: El concierto, escrito por Stefano Russomanno. Vaya por delante que mis conocimientos sobre música clásica son mínimos, por no decir que mi ignorancia es oceánica  sobre el tema.  Pero como tengo la suerte de conocer personas con aficiones y profesiones de lo más variadas, al leer esta novela he podido hacer infinidad de preguntas a alguien que sí que sabe muchísimo de pianos, música clásica y pianistas. Muchas gracias Belén. Así que vamos a ver si soy capaz de escribir un post que quede mínimamente digno, voluntad y cariño no van  a faltar y espero y también deseo tener algo de acierto. ¿Vosotros me diréis?

En 1972 se celebró un crucero doblemente extraño. El Renaissance, el más lujoso de los barcos de una naviera francesa será el escenario de ambos eventos Por primera vez el virtuoso del piano Arturo Benedetti Michelangeli, algo así como el heredero de Franz Liszt, ofrecerá su primer concierto de cámara y además en un barco. Algo inconcebible en alguien que es el campeón de las suspensiones. A través de dos seguidores incondicionales del genio italiano metidos a cruceristas veremos si el concierto llega a celebrarse y de paso conoceremos las vidas de ambos melómanos.

Lo primero que nos llama la atención es que, como ponía en las viejas películas, la novela está basada en hechos reales, pero es que la figura de Benedetti Michelangeli, a parte de su calidad artística fue una fuente inagotable de anécdotas. Algunas se nos cuentan en la novela y si buscáis por ahí leeréis otras muchas más y también podréis ver como tocaba este caballero. El personaje es auténticamente novelesco, alguien obsesionado con el perfeccionismo absoluto.  Un músico distante y que a pesar de las infinitas anécdotas y excentricidades que el autor nos cuenta, no parece que fuese un divo, era, simple y llanamente un elegido. No hay que olvidar que Stefano Russomanno es un admirador de su compatriota, así que supongo que como dicen los castizaos algo barrerá para casa.

Los dos protagonistas de ficción, curiosamente jamás se menciona su nombre, dos profesionales de la música, pasarán toda la travesía desde Lisboa hasta Venecia con la zozobra de una posible suspensión del concierto, su única razón para estar a bordo. Por ello tratarán de estar al corriente de todo lo que ocurra en torno al mismo, desde posibles problemas de afinado, al programa o a las condiciones de la sala. Sin concierto el crucero carece de sentido. Como es natural durante la navegación se harán inseparables y mantendrán incontables conversaciones sobre la música, los músicos, la vida, o por ser más exactos, sus propias vidas. En esas charlas reflexionarán sobre la búsqueda del amor, de mitología greco latina, del eterno femenino  o de la relación con los hijos. Todo esto nos proporcionará motivos para pensar y también para disfrutar

Russomanno ha escrito una gran nouvelle, como dicen los que saben de esto o una novela corta que decimos los del común. Ciento treinta y cinco páginas que repletas de buen gusto, de inteligencia de cultura, no puede ser de otro modo, el autor dirige las páginas de música del ABC Cultural. La obra se lee muy agradablemente aunque no seamos aficionados a la música clásica. Obviamente aquellos que les apasione percibirán sensaciones que a los que no pasamos del Concierto de Año Nuevo y cuatro “cositas” más se nos escapan, por ejemplo decir que determinada obra de Prokófiev interpretada por un músico concreto debería hacerse con un casco de acero, como los soldados en la batalla. Pero aunque seamos profanos en la materia podremos disfrutar de la manera en que el autor se refiere a determinados pasajes de obras musicales. No sé si os pasará a vosotros, pero cuando alguien hacer algo con pasión, con verdad a mi me empieza a interesar, supongo que debe ser la fascinación por lo desconocido o la simple ignorancia, pero me fascina. Y es innegable que tanto Russomanno, como Benedetti Michelangeli, y los dos personajes anónimos, sienten amor por la música. Eso se ve en cada página de El Concierto. Tal vez parezca dirigida a un público experto, pero con un poco de interés se convierte en un libro para todo tipo de lectores. Y es que el arte es arte ya sea escuchado, contemplado o leído, ¿no creéis?

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