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Nosce te ipsum et nosces universum*

Hola a todos, parece que a esto de las vacaciones le queda muy poquito y que hay que prepararse para volver a la cruda realidad. Por lo que nos dicen políticos, periodistas y demás gurús, lo de la cruda realidad no se va a quedar en una expresión tan manoseada como coloquial.  Por lo visto nos va a caer la mundial, que decía el castizo. Pero a la espera de que estos catastróficos augurios se cumplan, o no, yo preferiría la segunda opción, creo yo que habrá que seguir leyendo ¿no? Por eso esta semana os invito que leáis: La ladrona de huesos de Manel Loureiro.

Laura es una mujer de unos cuarenta años, que de la mano de Carlos, su pareja, que antes fue su médico, trata de recuperar la memoria que perdió tras ser una de las víctimas de un atroz ataque terrorista. Ambos están pasando unos días en Galicia. Cuando en el transcurso de una cena Carlos se “volatiliza”, Laura no da crédito a lo que acaba de ocurrir. Su angustia se verá incrementada cuando unos minutos después reciba una misteriosa llamada que le informa que para volver a verle deberá robar, en un plazo de siete días, las reliquias del Apóstol Santiago. Laura acepta inmediatamente, pero comienza a hacerse infinidad de preguntas, sobre todas hay una que la tortura: ¿quién soy realmente?

Lo primero que quisiera destacar de Manel Loureiro es que no es un escritor pedante. Sé que puede parecer un tanto extraño decir que algo o alguien te gusta por lo que no es; intentaré explicarme. En La ladrona de huesos hay dos temas prácticamente omnipresentes: el camino de Santiago y el “mundillo” de los servicios secretos. Quien más y quien menos  ha empezado a leer una novela de espías en la que cada vez que van a utilizar, por ejemplo, un inhibidor de frecuencias o un arma, el autor empieza a describirnos el artilugio de marras, sus especificaciones técnicas de un modo exhaustivo, porque eligen ese en lugar de cualquier otro; al final arece que estás ojeando un catálogo de La tienda del espía. Si lo que aparecen son monumentos u obras de arte, en más de una ocasión después de embaularte 150 páginas resulta que sabes muchísimo de pintura tenebrista o de la utilidad de arbotantes en la arquitectura gótica; eso sí,  ya no te acuerdas de lo que iba el libro. Así que esa ausencia de pedantería me ha parecido un acierto, Loureiro ha escrito una novela, punto, que no es poca cosa. Nos explica lo necesario y el lector que quiera ampliar sus conocimientos puede informarse en otro tipo de textos. Una cosa es despertar interés sobre aspectos que toca la novela y otra colar de balde media tesis doctoral.

También me ha gustado mucho la manera en que el escritor va engarzando cada una de las piezas de este complicado puzle que es La ladrona de huesos. A pesar de que la acción se desarrolla en diferentes décadas y lugares, el autor consigue colocar cada pieza en el lugar exacto, haciéndolo de un modo natural, sin estridencias, sin apenas fallos. Consigue algo que personalmente valoro mucho en este tipo de novelas: no tiene necesidad de acudir a recursos extravagantes para hilar la narración, para ser más claro: sin hacer trampas al lector. Esto demuestra que estamos ante un escritor que estructura meticulosamente la historia que nos está contando, que no improvisa. En definitiva: Loureiro domina el oficio.

De los personajes sinceramente se puede decir poco, no porque sean flojos precisamente. Os destriparía media novela y me pondríais de vuelta y media. Los protagonistas, de esta historia, con bastantes personajes, son Laura y Misha. Ambos mantienen una tortuosa  y complejísima relación que ninguno es capaz de terminar. Sin Misha Laura no recuperará su vida pasada, pero sin ella la vida de él no habrá tenido sentido. De nuevo Loureiro acierta al hacer que los lectores conozcamos a la misma vez que Laura los fragmentos de un pasado que vuelven a su cerebro, tanto ella como nosotros ignoramos. Empleando este recurso consigue que nos apetezca seguir leyendo una página más y cundo quermos damos cuenta hemos leído quince, supongo que esto es lo que en las notas de solapa se llama “una novela adictiva”.

Como cualquier libro, este también tiene sus pegas, pocas y leves en mi opinión. Las dos primeras son las que suelo poner a no pocas de novelas de intriga actuales. Por un lado: algunos de los diálogos me parecen más propios de un guión de cine que de una obra literaria. Por otro hay algunas escenas que parecen que están pensadas más para un posible storyboard que para un libro, sea en papel o electrónico. Pero lo confieso, esas son fobias muy personales. Otra cosa que tampoco me ha terminado de convencer por completo ha sido el final, no porque sea disparatado o pobre como muchas veces pasa. Más bien por lo contrario, me ha parecido un pelín excesivo. Un final espectacular y con acción trepidante nos gusta a casi todo los aficionados a este género, pero el de La ladrona de huesos ha estado a punto de escaparse de las manos del autor. En palabras  de una buena amiga: “con el final se ha venido bastante arriba”.

La ladrona de huesos, es sin duda un libro muy recomendable de esos que te puedes leer casi de un tirón, a pesar de sus 500 hojas, que no solo cuenta una buena historia si no que también está estupendamente escrita. Sin duda merece la pena darle una oportunidad o al menos tenerla en cartera. Difícilmente os defraudara.

¡¡¡SEÑOR PUTIN, RETIRE LAS TROPAS YA, DETENGA ESTA LOCURA!!!

*Conócete a ti mismo y conocerás el universo.

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