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Reflexiones de una mujer traicionada.

Hace más o menos  meses le concedieron el Premio Princesa de Asturias de las letras 2019 a Siri Hustvedt. Yo que soy un poco raro me pregunte ¿Qué sé yo de esta señora? Respuesta: que es estadounidense, que está casada con Paul Auster y…, y… Nada más. Así que decidí leer algo de ella, los estantes de las librerías tenían sus obras en lugar preferente a la espera de que algún lector “pardillo” como yo o de “culturetas” de aluvión, adquiriésemos un ejemplar de cualquiera de sus obras. No sé si mediatizado por el calor que padecemos, por el título o por ambas cosas yo escogí una novela publicada en 2011: El verano sin hombres.

Mia y Boris llevan más de treinta años juntos, tiene una hija que está empezando su carrera de actriz. Ella es escritora de poesía y el es neuro científico, viven en un apartamento en Nueva York, hasta aquí todo perfecto, una vida acomodada y una situación familiar estable. Un buen día Boris le suelta de sopetón a Mia que quiere tomarse un paréntesis en su matrimonio, el “paréntesis” es una compañera de trabajo de él de pechos generosos. Ante esto Mia pasará una breve temporada ingresada en una clínica psiquiátrica y luego volverá a su pueblo natal –Bonden, Minnesota- donde impartirá un taller de poesía a algunas adolescentes y compartirá mucho tiempo con su madre y con sus comparas de la residencia en la que viven.

En mí opinión, el libro es un compendio de las reflexiones de una mujer en la edad madura, se puede llamar Mia, Siri o como queramos. La protagonista comparte con el lector sus más íntimos pensamientos. Desde su sexualidad a su relación con los hombres, en especial con su padre y su esposo. Pero también nos muestra la manera de ser y de sentir de las mujeres de otras edades. Para ello la autora utiliza a sus alumnas adolescentes del taller de poesía, a su vecina una madre joven en la mitad de la veintena y a su propia madre y sus amigas, todas ellas octogenarias, al menos.  Podríamos decir que estamos ante un libro femenino y feminista, pero no dirigido exclusivamente a  mujeres.

Está escrito con un estilo muy particular, lleno de “insertos”, por llamarlo de alguna manera. La autora intercala, poemas de escritores en lengua inglesa, se dirige directamente al lector y le interpela o expone teorías de los grandes filósofos. Para mí ese ha sido el principal problema. Creo que es un libro que exige que el lector tenga una cultura muy amplia, y ese no es mi caso. Esto me ha llevado flaquear y he estado a punto de abandonar la lectura, ya que los “insertos”, sobre todo en la primera parte del libro ralentizan demasiado la historia, por no decir que la solapan y probablemente esos hacen que el final sea algo previsible.

Es una novela de las que yo denomino parcial, en el sentido que unas veces es sincero y otras nos engaña, unas páginas son de gran nivel intelectual y otras de andar por casa. Combina momentos de ternura con momentos de amargura y otros de gran luminosidad que van seguidos de la más inquietante oscuridad. No sé por qué pero desde las primeras páginas me ha venido a la cabeza la máxima de Juan Ramón Jiménez “A la minoría siempre”, tal vez esa haya dido la motivación de Hustvedt

¿Me ha gustado el libro?, pues sinceramente no sé que decir. Lo que es seguro es que me ha interesado.

One Comment

  1. Carlos Rosa Carlos Rosa 7 julio, 2019

    Excelente reseña sobre un tema que quizás desde el lado masculino, si se me permite el término, nunca nos hemos parado a analizar con la seriedad y rigor que merece.

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