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“The lunatic is in the hall. The lunatics are in my hall.” *

Después de un libro denso y antiguo vuelvo a la carga. Esta vez con una de las grandes sorpresas editoriales de los últimos años: El día que se perdió la cordura -2017- y El día que se perdió el amor -2018-, de Javier Castillo. O sea un dos por uno como en los supermercados o chiringuitos playeros…

Antes de entrar en los libros me gustaría hacer alguna reflexión. Cuando un autor novel tiene el coraje, por no decir algo más fuerte, de    auto editarse y después de vender  bastantes más de 50.000 libros en “Amazon”, tela. Y si luego una de los grandes grupos editoriales le compra los derechos de su primera obra, publica su segunda novela, olé. Si además de eso consigue que su obra se convierta en una serie de televisión, indudablemente algo tiene. Olé, olé y otra vez olé Javier. La segunda reflexión y para mí no menor, ¿qué es la “literatura de consumo”?.  ¿Es realmente literatura o simple entretenimiento? No soy yo nadie para entra en esas “trinidades”, que decían los antiguos. ¿Es mejor leer  a Verne que a Galdós o ver una película de I. Bergman mejor que una de G. Lucas? ¿El salto generacional limita a las generaciones anteriores, vamos las más “viejuas”, para identificarse con el arte más reciente –en cualquiera de las facetas-? Ahí lo dejo; bueno Aurora la de COU decía: “había que contextualizar…”

Vamos al lío; a las dos novelas de Javier Castillo. Podrían considerarse dos partes de un todo o dos obras independientes. Muchos de los personajes  aparecen en ambas novelas, aunque  otros lo hacen solo en una de ellas. . Por mi parte voy a considerarlas como una única obra.

Evitaré  nombres y situaciones, que en no pocas veces se repiten,  por cierto. El caso es que ambos libros arrancan con alguien desnudo deambulando por una ciudad de los EEUU y aquí inicia la historia. El resto, es una sucesión de lugares comunes.

Una sucesión de referencias – por no decir otra cosa –,  a series, películas y algún libro. A ratos es el primer “Twin Peaks”, a ratos “El silencio de los corderos”. Aparecerá una Clarice Starling, de bajo coste, un atisbo de Hanibal Lecter, una especie de Familia Manson, de la que en dos libros no se nos explican su motivación para existir. La líder, una versión femenina  y avejenta del Reverendo Jim Jones, este si es un personaje real – y ya metidos en faena yo hubiera preferido al también real  David Koresh – lo del Waco tiene su tirón comercial-. `. Lo de la gente con túnica por Boston o Nueva York tampoco está mal. Bueno a mí me recuerda a película de serie B de la Hammer, pero…..

En los libros si apareciera Carrie Mathison, la de Homeland, sería una persona con leves desajustes emocionales. Ni uno de los personajes, ya sean principales o secundarios se priva de su problema: alcoholismo paterno, maltrato infantil, chantajes emocionales de todos los colores,  pérdidas traumáticas de personas queridas… Vamos todo el repertorio, menos la dependencia de las drogas. Extraño que se le escape ya que el tema está al cabo de la calle.

Ambos libros son un “flashback” continuo, como recurso narrativo es muy válido, pero como única técnica de narración, no lo veo. ! Javier que ya hemos visto la serie Fargo y True Detectives! Además, salvo que se nos monte un circo de siete pistas podemos seguir la historia solitos ! . No es necesario que nos indiques la fecha a veces con hora y todo, el personaje que nos va a contar cada capítulo. Sólo falta encabezar los “episodios” con: 24 de Diciembre de 2012, Boston, exterior día, lluvia.

Esa y no otra es la clave del tema. Nos han presentado una o dos novelas cuando en realidad se han escrito los guiones de dos temporadas de una serie, con crímenes, sectas, inspectores del FBI (sic) y pirados varios. Los continuos diálogos y la manera en que se expresan los personajes son totalmente televisivos, ¡ pero si hasta se llaman “amigo” y “muchacho! Actualmente la pasta está en las series y el talento también, véanse Netflix, HBO, Showtime o la más clásica BBC. Enhorabuena Javier por tu futuro éxito como guionista.

Para los que tengáis hijos o sobrinos millenials: podéis hacer una prueba. Leed a la  vez que ellos cualquiera de los dos libros y contrastad con ellos. Alucinaréis, por emplear un término de nuestro tiempo. Por mi parte he hecho el nada científico ejercicio, de buscar video blogs sobre estos libros y…. ocho de cada diez son de personas  jóvenes, entre los veinte y los treinta años. Inevitablemente el tiempo pasa por nosotros. Y cono dice el gran José Luís Graci: “Según vamos cumpliendo películas…”  y yo humildemente añado,  y también libros….

 C´est la vie.

*”Brain Damage” Roger Waters.

The Dark Side of the Moon Pink Floyd 1973.

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