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Una joya lamentablemente desconocida.

Es bastante habitual que cuando fallece un escritor se reedite su obra, lo que ya no es tan normal es que se publique después de casi veinte años de la muerte del autor, un libro que vio la luz hace casi el mismo tiempo. Esto es lo que ha hecho Ediciones Trea con las dos únicas novelas del muy asturiano, José Avello: La subversión de Beti García (1983) y Jugadores de billar (2001). Este hecho me llamó la atención y pensé que una editorial, más o menos pequeña, no se arriesgaría si el autor no tuviese calidad. Así que decidí resolver mis dudas. Os presento: Jugadores de billar de de José Avello.

Jugadores de billar, casi nada al aparato. ¿ Como compartir con vosotros lo que he sentido al leerla?, complicado. Esta es una novela sobre la amistad de cuatro hombres, una de esas que se forjan en la infancia o la primera juventud. Una relación que a veces es muy intensa y a veces un tanto molesta, pero de las que casi siempre resultan ser un puerto seguro cuando hay mala mar, la vida está plagada de nubarrones y siempre es bueno tener un lugar y una gente a los que regresar. Así que, como  al abrigo de los nuestros en ningún sitio, ¿o quizá no?

La obra de José Avella toca muchos temas aparte del de la mistad. Nos habla de actitudes ante la vida, de cómo afrontar situaciones críticas que nos vienen impuestas por el pasado y por los antepasados. La codicia, el crimen, las drogas y la venganza tampoco son ajenos a esta narración. Y como no, el amor, ya sea disfrazado de admiración, ya sea una suerte de obsesión casi enfermiza. Desde el amor tierno hasta el más brutal de las pulsiones, tienen cabida en la novela.

Vaya por delante que no he jugado al billar “fetén”, el de tres bolas, nunca en la vida. Pero por esos azares que tiene la vida, he visto jugar mucho, tal vez demasiado. He pasado horas muertas en un tugurio, que ya no existe, cercano al Café Central en la castiza Plaza del Ángel de Madrid.Mientras observaba como la gente entraba a la mesa, como unos blandían el taco y otros lo acariciaban, pensaba, en ese curioso espectáculo que me hacia imaginar como serías cada uno de aquellos tipos. La mayoría eran personas retraídas, poco expresivas, si me apuráis taciturnas. Pero también los había jaraneros, de esos que al conseguir que las tres bolas se golpeen, gritan como si su equipo de futbol hubiese marcado gol en el “alargue”. Y por ultimo había gente que iban hacia ala mesa con un talante diferente, concebían aquello como una especie de arte, capaces de pifias de principiantes y de tacadas sublimes, viendo carambolas que solo ellos conciben y son capaces de ejecutar.

Pues eso es lo que Avella nos cuenta, pero de un modo magistral. El nos define a sus personajes principales a través de su manera de jugar al billar. El autor desnuda a  Álvaro Atienza, Floro Santerbas y Rodrigo de Almar frente a un paño verde Gorina. Pero, ¿quién es el cuarto amigo, el cuarto jugador?. Eso lo tendréis que descubrir cuando leáis este delicioso libro.

Esta es una novela en la que los protagonistas son hombres, pero en la que el peso de la historia viene marcada por la omnpresencia de mujeres. Verónica con su turbadora e inquietante candidez, Carmina Arbeyo con su rebeldía silente,  Mari “ la gorda” con su infinita capacidad de amar y perdonar , finalmente, Adelina con su miopía magna, sus tormentosos secretos y sus eternos silencios. Sin ellas no habría historia, solo cuatro tipos que juegan al billar, filosofan, rumian sus miserias personales y ven amaneceres en la Vetusta ciudad que dormía la siesta.

Si mezclásemos en una coctelera las las bajas pasiones, el crimen, la herencia del pasado, el más puro de los amores, la amistad, la bohemia, las borracheras en bares de mala muerte, la indolencia, las recepciones de la alta sociedad, el amor por la belleza, la grandeza del perdón y el ritual de lo habitual.Ya casi podríamos empezar a degustar un “jugadores de billar”, pero aún nos faltaría algo más: el gusto por las palabras que rezuma cada una de las páginas de este libro. Avella, como su personaje Floro, rumia cada una de las palabras que vamos a leer, todas son perfectas, están en el sitio exacto, ninguna mejoraría la que está en el papel. Yo pienso que José Avello no escribió este libro para comprarse un coche de gama alta, hacer una piscina en su jardín o ser entrevistado en uno de esos incaliificables programas que perpetran cada mañana las televisiones. Eso se nota, se siente y emociona al lector. Y en mi caso lo ha conseguido.

Por favor leedlo y disfrutar de una novela que debería ser un referente de la “nueva” literatura en español, aunque lo leamos cuatro despistados. Rste es un libro muy bueno, como el maestro del autor, el imprescindible pensador Gustavo Bueno. Un nust que dicen los “modennos”. IMPRESCINDIBLE.

P.S. Disculpad lo aturullado del post, pero este libro me ha gustado muchísimo y tal vez no he sabido expresarme de un modo ordenado.                     

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