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Una profecía americana.

Hola a todos, aquí seguimos y no pensamos irnos ni con virus ni sin él. Esta semana os voy a hablar de un libro muy cortito, menos de noventa páginas y un poco rarito: 1900, o el último Presidente de Ingersol Lockwood. Todos recordamos las tremendas imágenes que abrieron todos los telediarios,  de una jauría de personas y personajes, Yellowstone Wolf incluido asaltando el Capitolio de Washington. Aparte de dejarme helado me hicieron escarbar en la red y eso me llevó al libro de esta semana.

La policía de Nueva York recorre las calles avisando a los ciudadanos para que permanezcan en sus casas. Es la noche del 3 de noviembre de 1896.    Las turbas partidarias del Presidente electo de los Estado Unidos, Bryan, han iniciado desde el East End una revuelta que amenaza con terminar en saqueos y un baño de sangre. Este es el impactante inicio de 1900, o el último Presidente, un relato lleno de sobresaltos y con un final tan devastador como la escena con la que acaba la película “El planeta de los simios”.

Esta narración es una distopía política que aunque literariamente no llega a la altura de las dos grandes obras del género – “1984” y “Un mundo feliz”, no deja de ser interesante. El autor nos presenta unos Estado Unidos que se dirigen a la autodestrucción. Dirigidas por un líder mesiánico con unas ideas más que discutibles. En mi opinión el tema central es como se puede manipular a las masas y fanatizarlas. A lo largo del libro vamos apreciando como la sociedad se va resquebrajando, el concepto rival se va sustituyendo por el de enemigo. ¿Nos suena verdad?, creo que esto actualmente se da a uno y otro lado del Atlántico y eso me parece muy preocupante. Vivimos en una sociedad que cada vez está más polarizada, insisto, tanto en los EEUU, pero también en casa, solo basta para comprobarlo ver, escuchar o leer las noticias. Este relato, yo creo que eso es lo que es, que se escribió hace la friolera de 125 años, pone blanco sobre negro unos hechos que todos pudimos ver. El autor las concibió como una ficción y han estado a punto de ocurrir, si es que finalmente no sucederán.

El libro se lee rápido, literalmente en una tarde y aunque si como yo no estáis especialmente informados del sistema político norteamericano, a pesar del curso que cada xuatroaños nos dan los periodistas, se sigue fácilmente, si domináis el tema, mejor. Además resulta muy divertido identificar a personajes reales y actuales con los que aparecen en la obra. No os quedéis solo en Donald Trump, porque a mí me ha parecido encontrar similitudes con alguno más. Pero aparte de este juego el libro es de esos que nos hace pensar y plantearnos bastantes preguntas.

Me parece una lectura interesante y más en este mundo que nos ha tocado vivir, en este fin de época en el que estamos inmersos y en el que creemos que todo se está creando desde cero. Una etapa de adanismo, marcada por la inmediatez y el egoísmo.

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