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“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais”*

El libro de esta semana es uno de esos que nos invitan a  pensar. Se trata de: La casa alemana de Annette Hess.Una novela que aborda un tema muy escabroso, que es como los alemanés de posguerra afrontan los pecados de los alemanes de la guerra y de la preguerra, es decir de sus padres o de sus abuelos. La obra se publicó hace unos meses y su autora es una mujer que rebasa la cincuentena, con lo cual, no fue testigo directo del Holocausto, pero sí que ha conocido a personas que vivieron y participaron en aquella monstruosidad, tanto a un lado como al otro laso de las alambradas de púas.

Cuando en 1963 en la cuidad de Frankfurt se va a celebrar el primer juicio contra algunos de los miembros de las SS destinados en esa “fabrica de la muerte” que fue Auschwitz, la vida de Eva Brunsch dará un vuelco. Eva, una joven traductora de polaco, que espera a que su prometido, Jürgen, se decida a pedrilaa en matrimonio a su padre, Ludwig. Este un hombre jovial que regenta un pequeño restaurante de típica cocina alemana y lo hace con la ayuda de su esposa Edith. La protagonista  empezará a indagar en el pasado familiar y eso cambiará su futuro.

Los Brrunch son una de las tantas familias que consiguen salir adelante tras la guerra, con un  padre y una madre trabajadores, que levantan un pequeño negocio que da para mantener a sus hijas nacida durante la guerra, Anne Grette y Eva y al pequeño Stefan nacidro despues de la guerra. Gracias al esfuerzo de toda la familia y de la bonanza económica de la RFA, los Brunsch viven una vida bastante cómoda. Todo es perfecto hasta que Eva empieza a trabajar como traductora en el juicio. Algo que no agrada ni a sus padres ni a su futuro marido.

Como es costumbre de la casa, vamos con los personajes. La inmensa mayoría, por no decir todos, me han parecido desquiciados y desquiciantes. Todos guardan cadáveres en su armario, unos imaginaríos y otros reales. Desde el prometido hasta la hermana. Aquí empiezan mis duddascomo lector, los “oficialmente” nazis, ¿son peor que los “nuevos alemanes”?. A mí parecer, este es el gran problema que nos plantea la autora y que a mí entender no resuelve de un modo completo. La novela nos habla de redención, de justicia, de olvido; pero nunca d perdón. Yo no puedo calificarme como creyente “de manual”, pero mi iidea de la religión, básicamente pasa por  el perdón. Y en este libro, no aparece en ningún momento, solamente hay culpa. Pero una especie de culpa posmoderna, la de las generaciones posteriores a la barbarié y esas como decía Haute, “pasaban por allì”, no son cumpables de lo que pudieron hacer o dejar de hacer sus mayores⁷.

En definitiva era novela me ha parecido una versión de ficción de polémico ensayo publicado hace casi un cuarto de siglo por Daniel Jonah Goldhagen:  Los verdugos voluntarios de Hitle. Un ensayo demasiado militante, a la par que sobrecogedor. Pero que debe dar mucho que pensar a los alemanes del SXXI.

Termino con una reflexión persona, si es quela totalidad de este post no lo es. Por favor nunca trivialicemos con el ternino nazi, por que es faltar al respeto a todas sus víctimas: judíos, homosexuales, gitanos, discapacitados, eslavo…. En palabras de Hannah Arendt: NO BANALICEMOS EL MAL.

*Del monólogo final de la película “Balde Runner”

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